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Entorno económico

Entorno económico

Crecimiento robusto de la economía europea y mundial

2017 se ha caracterizado por ser un año de confirmación del buen momento macroeconómico a nivel global, con un crecimiento robusto del PIB mundial que se ha acelerado por encima del 3,5%. Al contrario de lo sucedido en recientes ejercicios, los principales organismos internacionales revisaban al alza, en varias ocasiones, el crecimiento mundial, y las previsiones de octubre de 2017 del FMI apuntaban a un aumento del PIB mundial hasta el 3,6% en 2017 y hasta el 3,7% en 2018, tras el 3,2% de 2016.

La economía europea ha sido una de las sorpresas positivas del año, acelerando su marcha hasta situar el crecimiento estimado del PIB de 2017 unas décimas por encima del 2%, el mejor dato de los últimos años, impulsado por los buenos registros de las economías alemana y española y, en menor medida, por la mejoría de Francia e Italia. El incremento de la inversión empresarial, la mejora de la competitividad y la bajada de la ratio de deuda privada hacia niveles más sostenibles han ayudado a consolidar el buen tono macroeconómico europeo.

Positiva contribución del sector exterior a la economía española

España destaca con un crecimiento estimado del PIB por encima del 3% en 2017, beneficiado por una intensa creación de empleo, los bajos costes de financiación y el desapalancamiento del sector privado. El consumo sigue a la cabeza de la demanda nacional, aunque se ha ido desacelerando gradualmente por el agotamiento de los estímulos fiscales y por la erosión del poder adquisitivo de los hogares a causa de los precios y de los salarios estancados. Mientras, la recuperación del ciclo económico en la zona euro y en los demás países desarrollados supone un estímulo para la demanda externa, que incrementa su aportación positiva a pesar de la aceleración de las importaciones. En definitiva, la economía española tiene un crecimiento equilibrado, con el sector exterior contribuyendo positivamente en plena fase de expansión. 

Vientos de cola apoyan el crecimiento

Un gran número de factores coyunturales y estructurales están generando un efecto de viento de cola para la economía europea y española.

No son los distintos factores individualmente los que pueden explicar la sorpresa económica de la eurozona en los últimos trimestres, pero sí la combinación de diferentes vientos de cola, que han intensificado el efecto. Por ejemplo, el sector privado no se ha decidido por un mayor consumo o inversión solo porque el BCE haya creado atractivas condiciones de financiación, sino porque es un ingrediente más del caldo de cultivo propiciado por factores como la mayor confianza del consumidor y de los empresarios en las perspectivas económicas, un mayor crecimiento mundial y la mayor renta disponible.

Factor

Explicación

Política monetaria del BCE

Según el BCE, “las repercusiones de las medidas de la política monetaria de los últimos años continúan siendo positivas para las condiciones de financiación” en el sentido que impulsan las decisiones de consumo y de inversión de las familias y del sector corporativo y reducen el gasto de intereses de la deuda pública.

Reducción del desempleo

La reducción del desempleo, de 12,1% a 9,1%, fruto del mayor dinamismo económico, genera un efecto secundario positivo para el consumo privado a través de un incremento de la renta disponible y de la confianza del consumidor.

Desapalancamiento en el sector privado

Un proceso de desapalancamiento en el sector privado iniciado en el año 2014 que, hoy en día, con un escenario de tipos de financiación muy reducidos y mejores expectativas económicas, se traduce en un incremento de la demanda de financiación privada.

Mejora de la competitividad

Control de los costes laborales que ha significado una mejora de la competitividad de muchos países de la eurozona, con consecuencias positivas para su posición exportadora, que además se ha visto impactado positivamente por un mayor crecimiento económico mundial (previsión del FMI del PIB mundial: 2017 al 3,6%, 2018 al 3,7% vs. 2,3% en 2016).

Depreciación del euro

La depreciación del euro respecto al dólar estadounidense (desde EUR/USD 1,30-1.40 en 2013-2014 hasta 1,05-1,15 en 2016) y respecto a otras divisas ha significado un viento de cola para las empresas exportadoras de la eurozona, aunque durante los trimestres posteriores dicha tendencia se ha revertido parcialmente.

Reducción de las políticas de austeridad

Menor foco en la austeridad, parcialmente explicado por la importante reducción del déficit público en la mayoría de los países de la eurozona.

Fortaleza del sector corporativo

Saneamiento de los balances (reducción de endeudamiento) e incremento de la eficiencia del sector corporativo europeo, tal como se ve reflejado en un incremento de los márgenes de beneficios de gran parte de las principales empresas de la eurozona.

Normalización progresiva de la política monetaria

Las autoridades monetarias de las principales áreas económicas mundiales han seguido teniendo un protagonismo destacado. En EE.UU., la Reserva Federal ha acelerado la vuelta a la normalidad de la política monetaria con tres subidas de 0,25 puntos porcentuales cada una, alcanzando los tipos de intervención el nivel del 1,25%-1,50%, empujados por el dinamismo del mercado laboral y por la tendencia positiva en inflación. Adicionalmente, comenzaba la reducción de su balance con el abandono de la reinversión de los vencimientos de la deuda adquirida en los diferentes programas de compras de activos.

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido a lo largo del año el tono expansivo de su política monetaria con tipos de intervención sin cambios en el 0%, la tasa de la facilidad de depósito en -0,40% y el programa de expansión cuantitativa (QE) a pleno rendimiento, pero, en el último trimestre, ha comenzado a concretar el proceso de normalización de su política monetaria anunciando que las compras de deuda se reducirán a partir de enero de 2018. La reticencia del BCE a reducir de forma más agresiva los estímulos se ha visto reforzada por la revalorización del euro frente al dólar y por la contención de la inflación en Europa.


Reflejo en los mercados del optimismo económico 

Los mercados mundiales de renta variable han acogido de forma positiva tanto las cifras estimadas para el crecimiento económico mundial, que mantiene esta aceleración sincronizada, como las publicaciones de resultados de las compañías. El mercado de bonos ha mantenido cierta estabilidad respondiendo a que la falta de expectativas inflacionistas en economías como la europea resta presión a las autoridades monetarias y a los tipos de interés a largo plazo. 

No obstante, para próximos trimestres, un incremento de los factores de incertidumbre, parcialmente originado por cambios en la política monetaria de los principales bancos centrales mundiales, puede causar momentos de volatilidad en los mercados financieros.

En definitiva, el entorno macroeconómico y la política monetaria han condicionado la buena evolución en el precio de los activos financieros durante el 2017. Aunque, al mismo tiempo, existe debate sobre los efectos de segunda ronda que pueden tener estas políticas de tipos de interés cero en sectores sistémicos como el financiero.


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